17 de maig 2009

17 de mayo, Dia Mundial contra la Homofobia y la Transfobia



La LEY 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, dice que para que una persona pueda cambiarse el sexo en el DNI es necesario que un médico o psicólogo clínico certifique que padece disforia de género. Esto quiere decir: que existe “disonancia entre el sexo morfológico o género fisiológico inicialmente inscrito y la identidad de género sentida por el solicitante o sexo psicosocial”, que esta disonancia es estable y persistente” y que no existen “trastornos de personalidad que pudieran influir, de forma determinante, en la existencia de la disonancia reseñada”.

Para el cambio de nombre, la persona ha de haber sido tratada médicamente durante al menos dos años y acomodar así sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado. La cirugía de reasignación sexual no es, por tanto, necesaria y podrá no exigirse el tratamiento médico si “concurren razones de salud o edad que imposibiliten su seguimiento”.

¿Tod@s l@s trans se quieren operar?

¿Se puede ser transexual, feminista y antipatriarcal?

Miquel Misé, de la Guerrilla Travolaka, habló de Transexualidad para el colectivo coruñés Maribolheras Precárias (Políticas Trans, 4 de mayo de 2009).

Miquel es transexual, no está operado ni desea hacerlo, vive en un cuerpo de mujer hormonado, pero desea que le traten en masculino.

¿Hay acaso más casillas en las que meterse?

El sistema nos da a elegir entre solo dos: ¿Chico o chica? ¿Ganar o perder?

Si naciste con genitales femeninos y todo el mundo te habla en femenino sin preguntar, y a ti te parece estupendo seguir jugando a las muñecas toda tu vida, incluso si la muñeca eres tú; pues has ganado. Te mereces el nombre, el sexo en el DNI y el reconocimiento social.

Pero si naciste “mujer”, y en la panadería te dicen “¿qué quieres, chico?” porque las plumas se te caen a cada paso. Si no te gustan las muñecas, ni mucho menos ser tú una muñeca. Si a veces piensas que desearías ser un chico. Si lo piensas siempre. Si hasta lo sueñas… entonces, has perdido.

Menos mal que el sistema es “bueno” y nos da a elegir: si quieres ser un nene o una nena, y no te vino de serie, tendrás que ir al médico. Allí te dirán que estás enferm@ y que deberás hormonarte durante al menos dos años.

¿Fácil, no? Las enfermedades se curan con pastillas.

La medicina ya sabe como “curar” a l@s trans. Ahora que nos curen a tod@s l@s demás.

Quiero una pastilla para cuando mi vecina me dice: “¡Cómo te estás poniendo!
Quiero una pastilla para cuando mi novio me suelta: ¡Vaya michelín, cariño…!
Quiero una pastilla para cuando veo a Angelina Jolie y quiero tener su cuerpo.
Quiero una pastilla para cuando me miro en el espejo y no me gusta lo que veo.

Quiero… una asignatura en la que se trabaje, desde pequeñitos, cómo la gente vive su cuerpo y cómo permite esta sociedad que la gente viva su cuerpo.

Quiero que en mi instituto los gordos y las flacas, las altas y los bajos, las masculinas y los femeninos, los cojos, las cegatas, las narigudas, los orejudos, las tetonas, los debiluchos… no necesiten pastillas para vivir. O si las toman, que sea porque realmente quieren.

5 comentaris:

Anònim ha dit...

tb se pot estar d'acord amb el sexe k t'ha tocat i no jugar amb nines... i k se t caiguin les plomes i sentir-se molt dona...

Anònim ha dit...

I també pot un/a decidir prendre pastilles, i hormonar-se perquè vol, no perquè ho haja de fer obligatòriament per acomplir els requisits legals.

Rosa Sanchis ha dit...

El texto es irónico. ¿Fácil la transexualidad? En absoluto. ¿Malos los médicos que tratan a l@s transexuales? Tampoco. ¿Malas las leyes? Más bien insuficientes.
¿Tolerancia? Mejor que la tolerancia: aceptación de la diversidad, de la propia y de la ajena. Perder los miedos a desdibujar los límites de los cuerpos, de los géneros, de la masculinidad, de la feminidad...

Voro ha dit...

Jo crec que la cosa está ben clara, ningú elegeix amb qui sexe naix, ni si aquest marcará el génere amb el que ell s'identifica, ni si li agradaran les xiques o els xics, o tots dos. Així que deixem de tratar aquestes persones com extraterrestes i acceptem la diversitat humana, que es una realitat!

Bárbara ha dit...

Estic d'acord amb Voro...
Hem d'acceptar la diversitat. Al cap i a la fi, viuriem a un món molt avorrit sense diversitat i sense cada dia conéixer i aprendre coses noves sobre nosaltres mateixos.
Per cert, aquests xics són una passada! Quan van vindre a l'institut, hem va encantar la xarrada que donaren.

(: